jueves, 22 de febrero de 2018

Volver a verte

Volver a verte, no me importan tus pecados, por siempre escucharás latir a mi corazón.
Volver a verte, y secar todas tus lágrimas, nunca me marcharé aunque a veces no puedas sentirme.
Volver a verte, y que no te separes de mi pecho hasta que calmes todos tus sentimientos de aflicción.

Cada día estás aquí, en mi alma guardada, en mis pensamientos te quedaste y persistente nunca te irás.
Cariño, no ves que siempre iré a verte, cada día, iré a velar tu alma en esa fría habitación.
Seré tu pequeña luz entre sueños oscuros.
Seré quien mantenga tu esperanza en vida.
Ese es mi deseo, siénteme, siénteme, siénteme...

Lo mismo de siempre

Mi corazón late una y otra vez dentro de una carcasa que olvidó la habilidad de percibir emociones.
Mi lamentable alma perdió la noción del tiempo, vuelan los días tan rápido que llegará el momento en el que ni siquiera para tus ojos habrá algo de belleza.
Y sé que siempre acabo dejando sacar las mismas emociones en cualquier medio que use, pero mi ser lleva tantos años como sin vida, que es lo único que logro expresar con claridad.

Recuérdame

Texto mediocre sobre los sentimientos de alguien.

Recuérdame, siempre me amaste desde tu subconsciente.
He vivido en tu alma aún sin que te dieras cuenta.
Escribiste tantos relatos sobre mí sin saber que yo existía.
Que cada día te observaba y velaba por tu bienestar.
Hubo tantos pasados en donde estuvimos juntos tú y yo.
Tantos buenos momentos que he guardado en mi corazón que ahora duele porque no puedes recordarme.
Las veces que te amé, en cada vida de manera desmesurada.
Y ahora estoy solo esperando que todo eso que guarda tu alma se libere de una vez.
Ojalá que no pase demasiado tiempo, aunque te amo tanto que esperaría por ti hasta la eternidad.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Un texto algo mediocre en días vacíos

Viví por años como un alma que existía inconsciente.
Cada día que pasaba, ni cuenta me daba.
Hasta que, te conocí a ti y mi mundo interno poco a poco se fue llenando de colores.
Aprendí a hablar, a ser ella, aunque aún con mis fallos humanos, lentamente fui despertando a mi yo real que sufrió tanto al recordar.
Hay veces que permanezco hundida en el mar del vacío, pero guardo en mi pecho la pequeña esperanza que débilmente brilla. Ella es la que me saca a flote en algunas ocasiones.
La cafeína y la pequeña luz se dan la mano y me elevan en lo alto del cielo cada vez que puedo saber de vosotros.
En un pasado creí que solamente había un ser para mí cuando realmente eran muchos los que amaban a esta pequeña y frágil niña.
Sé que suena lamentable que haya decidido vivir por alguien más, pero mi existencia se basa en el amor y los amo a ellos, por eso quiero cuidarlos.
Es el sentido que le di a mi vida ya que nunca fui buena para nada.
Dibujo lindo, mi voz suena agradable y a veces escribo cosas curiosas, pero, lo que llena a mi pecho, es el saber que vosotros estáis sanos y salvos.

Cafeína

Tengo deseos de beber cafeína y más cafeína sin descanso, pasar las noches en vela intentando romper el castigo de la desgana.
Quiero encontrar lo motivación, quiero vencer al mal que domina mis deseos de encontrar a mi yo interna tan dulce que es ella.
La necesito para no sobre cargarme de cafeína. Ya ni efecto hace en mí de tanto que la bebí, es como el que toma jarabe sin estar enfermo, el día que en verdad lo necesita ya no le sirve para nada porque se hizo inmune.
Debe haber una manera de vencer ese hechizo de la desgana y el vacío que me pusieron, debo vencerlo pero mientras busco la manera, cafeína, nunca me abandones.

A veces me pregunto

A veces me pregunto si de verdad soy tan importante para ti...
Los momentos de tu ausencia son la eternidad.
El tiempo que paso sola pensando en la vida que llevo, trato de pensar como Ángela Victoria para ser más positiva.
Te tienes que levantar antes, debes llamar a alguien y dejar de lado la timidez, tomar un autobús, y todo te produce un sentimiento negativo que ella te quiere sacar.
Mi Anyelik, doy gracias a que existes, incluso las noches desveladas por ellos me parecen maravillosas con tus lindos sentimientos, ojalá salieras más a menudo.
Caminando por el pasillo pensaba en obligaciones absurdas que me cambiaban por completo mis rutinas de pensar, y realizar ciertas tareas.
Pues, ella apareció como de la nada y me hizo sonreír por dentro, no es algo tan grave como para darle tantas vueltas en la cabeza, tú ves todo lo bueno y yo lo malo, aunque hay veces que los pensamientos negativos no pueden esquivarse, como el de la ausencia de ella, y no hablo de ti mi Anyelik.

martes, 20 de febrero de 2018

Lo que ahora siento

Todo me atrapó en este habitáculo, rodeada de nubes oscuras, mis alas invisibles se mancharon tanto que olvidé el cómo es volar.
Tenía miedo de ser la auténtica, por eso es que encadené aquello que hay en mi espalda y nadie puede ver.
Escuchar agradables sonidos que me dan inspiración cuando creí que todo se fue o lo robaron.
Ya no sé si simplemente son palabras rebuscadas que armonizan gracias a mi habilidad.
Rebusco en mis sentimientos y lo expreso de la mejor manera que sé aunque nadie me pueda entender.
Llegó un momento en el que mis ojos no saben cómo se derraman las lágrimas. Tengo la necesidad de descargar pero he olvidado cómo poder hacerlo porque al mismo tiempo me siento inerte, como hecha de piedra.
Recordar todo ese amor que me viene y va.
A veces es tan intenso que daría mi vida y otras me da igual.
Mi lamentable vida pasa penosamente sin saber lo que es sentir viveza en el alma.
Miles de colores que habitaban en mí, hace mucho que se esparcieron lejos de mi interior y vivo en un mundo gris.
Si pudiera ir allí, mi corazón volvería a latir?

lunes, 19 de febrero de 2018

Relato erótico, Alejandro, el esclavo del sexo


Alejandro miraba a esa joven que un día fue su esposa y que ahora era una sádica ángel llena de oscuridad y sin amor. Allí, sentado en la cama completamente desnudo, y ella, frente a él, con un pequeño vestido negro que apenas tapaba su ropa interior. Esta no era la primera vez que había sido obligado a tener relaciones sexuales desde que fue atrapado por Seldo y Carolain. De hecho, llevaba casi una semana encadenado por los tobillos, allí, en una habitación mediana, con un baño sin ducha. Alejandro ya se encontraba transpirado de estar 4 días en esa cama sin poder asearse, teniendo sexo casi todas las noches con ella, Ányelik. Y de nuevo, ese ángel no le escuchaba, se puso sobre él para subir y bajar, tomaba su cabello sudado y gimiendo sin descanso. Siempre esperaba a que él llenara todo su interior de su semen caliente y después lo dejaba ahí tirado, mandando a Carolain que le diera de comer. Pero esta vez, Ányelik quedó demasiado exhausta y se tumbó a su lado para tomar aliento. Ese fue el momento en el que Alejandro aprovechó para rodear a su esposa por la cintura con sus labios muy cerca de su cuello para proceder a intentar decirle algo.

-Ányelik, por favor, necesito que vuelva ese lado cálido, quédate conmigo, no me hagas más esto sin amor. ¿Acaso no recuerdas esas veces? Cuando tú me mirabas desde abajo y sonreías.

Pero ahí Ányelik se incorporó antes de que siguiera hablando, dándose media vuelta para tapar su boca con su pequeña manita.
-Más te vale callarte, no intentes nada conmigo sucio vampiro provocante.

Y después tomó su vestido negro para ponérselo y pasar a levantarse para marcharse de la habitación con una expresión diferente, como si algo dentro de ella no pudiera comprender. Al día siguiente no apareció, ni al otro, Alejandro tuvo que esperar al séptimo día para verla entrar por la puerta pero, quién imaginaria que iría acompañada por la joven Karoe completamente desnuda.

-Karoe, ¡¿por qué la has traído aquí?!

Gritó aquel hombre de 34 años haciéndose una idea de lo que en la retorcida mente de la actual Ányelik podría haber.

-Esta pequeña inocente pensó que podría recuperar a su querido amigo Brayan viniendo a suplicarnos. Grave error jajajajajaja. Alguien que se marchó de su lado porque nunca supo apreciar su corazón, ahora cruelmente lo viene a buscar, no me hagas reír.

-Eso no es así, yo sólo.

No pudo continuar ya que Ányelik la propinó una bofetada para después tirarla a la cama de malos modos, menos mal que Alejandro la sostuvo para que no se hiciera daño.

-Cállate niña insoportable, tus excusas ahora son demasiado tarde, darse cuenta en el último momento que tu corazón puede amar a más de uno, pero bueno, yo no es que entienda mucho del amor ajajaja, simplemente quiero pasar un buen rato.

-¿A qué te refieres? ¿Qué estás insinuando que vamos a hacer Ányelik? No serás capaz de obligarme.

Y aquel ángel oscuro comenzó a reírse a carcajadas mirándolos a ambos, Karoe algo asustada detrás de Alejandro y este con una seria expresión viendo como Ányelik reía y más reía.

-¿Si lo sabes para qué preguntas? Sí, me encantaría ver cómo un hombre como tú se folla a esa pequeña insolente.

-No pienso hacerlo, Ányelik, me niego.

En ese momento Ányelik agarró del brazo a Karoe sacándola de la cama a la fuerza para después tomar una daga que llevaba enganchada en su muslo.

-Si no lo haces, la mataré. Después de todo, no me sirve para otra cosa, sólo para disfrutar.

Alejandro miró hacia un lado resignándose tras mantenerse unos segundos en silencio. No podía dejar que mataran a aquella joven de la que había cuidado tanto tiempo como su propio padre.

-Está bien, lo haré.

-Perfecto, eso es lo que quería escuchar.

Y de nuevo tiró a Karoe a la cama. Alejandro la tomó cuidadosamente para dejarla bajo su cuerpo. Esa chica de 14 años, se la veía tan pura, con su largo cabello rubio, su inocente mirada a través de esos ojos color marrón con un toque de verde por fuera que lo miraban entre lágrimas.

-Aajajajajaja, qué divertido, padre e hijo manteniendo relaciones con la misma mujer, es que no puedo parar de reír, es tan interesante ver vuestra reacción. ¿Cómo te sientes pequeña insolente? Después de por fin haber hecho el amor con ese niñato de difícil carácter, ahora también su padre estará dentro de ti, ¿qué sentirá él si lo descubre? Que su linda Karoe también se acostó con el hombre que es su padre.

Karoe intentaba retener sus lágrimas como podía, pero después miró hacia un lado pues no quería ver la cara de Alejandro. Este se agachó un poco tras tomar la manta y taparlos a ambos lo suficiente, se acercó al rostro de Karoe muy cerca de su oído.

-Karoe, no te preocupes, Gabriel, sé que él comprenderá la situación pues, sé que él te ama por encima de todas las cosas, nunca podrá odiarte por esto, que me odie a mí, no me importa, pero, nunca te echará las culpas de esto.

Y ahí Karoe lentamente giró su cabecita para mirarlo, pero al ver sus ojos ella cerró los suyos tan nerviosa que estaba sin tener claro lo que sucedería a continuación.
Si eso sucedería o no.

-Venga, quiero ver cómo lo hacéis. Es tan excitante ver a un hombre como tú penetrando a esa chiquilla. Mira que me resultas atractivo, no sabes cuánto, tienes un cuerpo magnífico y tu polla sabe dar placer pero, no es tan divertido tener sexo con el mismo hombre siempre más si dentro de ti no existen sentimientos. Pero en cambio, ver como ese hombre se acuesta con una chica inocente es algo completamente diferente. Apartad las mantas, quiero verlo todo, vamos.

-Karoe, lo siento.

Y Alejandro dejó que las mantas resbalaran por su espalda hasta que ambos dejaron ver sus cuerpos desnudos y Ányelik impaciente porque la acción comenzara los miraba con deseos de golpear a Alejandro. Ahora en vez de amor, sentía deseos inmensos de maltratarlo, abofetear su cara, tenerlo todo el tiempo encadenado y sucio. Al menos le había dicho a Carolain que lo afeitara ya que no le gustaban los hombres barbudos y tras tantos días la barba le había crecido. A parte que el rostro atractivo de Alejandro lucía mucho mejor sin pelos en la cara, tenía unos rasgos muy sexys pues él era mitad ángel mitad vampiro, parecía un asiático. Sus ojos eran muy azules que casi transparentaban y su cabello negro demasiado oscuro. Tenía la piel muy pálida y a veces parecía un cadáver andante. Para sus 34 años de edad no los aparentaba ya que se veía muy joven. Pero eso sí, se notaba la diferencia de edad entre él y la pequeña Karoe de sólo 14 años recién cumplidos. Alejandro sin ver otra opción tomó su miembro, Karoe lo miraba realmente nerviosa. Él no era capaz de mirarla en esos momentos en los que la penetraría, se sentía mal consigo mismo, haciéndole aquello a una niña a la que había cuidado todo ese tiempo como a su propia hija. Aunque no lo iba a negar, siempre le pareció muy hermosa y atractiva, con una personalidad similar a la que tuvo su esposa antes de ser invadida por la oscuridad. Karoe era un pequeño refugio cuando todos esos años ella no estuvo. Pero, esa niña no era Ányelik, era una chica diferente, con otros deseos y sentimientos y él lo sabía mejor que nadie.

Fue ese momento en el que al fin entró en su interior poco a poco, con cuidado de no lastimarla. Ányelik tenía en su mano un teléfono móvil con el cuál sacó unas cuantas fotografías mientras que Alejandro se mantenía inmóvil dentro de Karoe y ella fija en él sintiendo aquel dolor, pues sólo lo había hecho una vez con Gabriel y no estaba acostumbrada a tener sexo.

-Si no lo haces, publicaré estas fotos en tu trabajo y al mundo entero, todos verán que el gran Alejandro, campeón de varias ligas y respetado profesor, en sus ratos libres mantiene relaciones con sus alumnas, nada más y nada menos con la chica que cuidó tanto tiempo en su propia casa.

Alejandro muy serio comprendió que debía hacer aquello, y lentamente comenzó a entrar y salir de Karoe. Ambos no querían mirarse a los ojos, él, por sentirse mal consigo mismo, por no poder haber encontrado una solución, no poder proteger a Karoe y tener que hacerle aquello, ella, por el apuro, la vergüenza, y el pensar que el hijo de aquel hombre al cuál amaba, podría sentirse decepcionado. Al final él desvió sus ojos para mirar la carita de Karoe, que al poco le miró también. Siempre había pensado que Alejandro era un hombre muy atractivo, pensaba que era tan genial, tan educado siempre, tenía buenas maneras y un lindo corazón, después de haberse portado tan mal con esa familia, jamás la recriminó ni una sola vez, al contrario, Alejandro quiso cuidarla más todavía. No podía negar que le agradaba sentirlo dentro de ella, Alejandro, era esa sensación, el hombre que siempre te cuida como un padre, y a pesar de sentirse tan a falta de amor por la vida que tuvo, sí supo dárselo a ella, Alejandro tenía mucho amor dentro que no le dejaron sacar, sólo la que una vez fue su esposa logró hacerlo pero, Ányelik ahora no estaba y aún así, tras tanto sufrimiento por perderla, él siempre trató a Karoe con mucho afecto. Recordaba cuando aquel día en la pastelería él apareció tomándola en sus brazos como si fuera su pequeña hija. Él parecía que sólo sentía la necesidad de cuidar de aquella joven, ofreciéndola de nuevo su ayuda. Aquel hombre era cuidadoso con ella y a pesar de ser observados por una Ányelik malvada, él la trataba con cuidado penetrándola suavemente y manteniendo el control. Aún así, Alejandro sentía que era placentero estar dentro de esa chica, claro que nunca sería como estar con su amada Ányelik pero, Karoe no era como las demás chicas, era un inocente alma que sólo necesitaba cariño, que supo cómo animar a su familia, a su corazón. Quería disfrutar haciéndolo con ella, después de todo sería la única mujer que dejaría pasar por alto y sólo por la situación en la que se encontraban. Karoe le hacía sentir bien y no era algo incómodo el hacérselo a pesar de verla como a una pequeña niña a la que quería cuidar.

-Quiero que te detengas de estar penetrándola por unos momentos pues, deseo ver cómo le haces otro tipo de cosas.

Exclamó Ányelik sacando el móvil de nuevo. Alejandro en silencio salió del interior de Karoe.

-Muerde el interior de sus muslos con tus colmillos. Hazla daño, quiero ver una herida en su cuerpo.

-No quiero hacerle eso. Ányelik por favor.

Pero ella sacó la daga como hacía rato.

-Recuerda, si no lo haces, la mataré.

Alejandro volvió a resignarse y bajó hasta el interior de sus dos piernas, Karoe las había cerrado un poco muy nerviosa, Alejandro tomó sus muslos suavemente y ella los abrió con apuro. Allí pudo ver su vagina rosadita, tenía la parte que la rodeaba depilada pero en el pubis tenía algo de vello rubio claro. Dudó unos instantes pero aún así se acercó hasta el muslo derecho para clavar sus colmillos poco a poco, Karoe sentía el dolor cuando Alejandro atravesaba su piel. Al ser un vampiro, la sangre lo volvía realmente loco, aunque sabía controlarse, saborear la sangre que ahora emanaba del muslo de esa chiquilla, le gustaba demasiado, no quería parar de beberla pero al final, se dijo a sí mismo que no estaba bien disfrutar probando aquello.

-Estupendo, veo que te gustó y lo hiciste bien, ahora, lame su vagina, quiero ver cómo lo haces venga.

Alejandro soltó su carne para comprobar qué tipo de marca le había dejado, se sintió un monstruo viendo aquellos dos agujeros en su piel llenos de sangre. Dejó escapar un leve suspiro y después se acercó a su vagina. Tenía un ligero aroma a fluidos y sudor por haber estado siendo penetrada minutos antes, además estaba bastante húmeda. Alejandro comenzó a lamerlo, Ányelik sacaba fotos y Karoe miraba hacia un lado muy roja, con sus dos piernas ahora algo flexionadas rodeando la cabeza de Alejandro.

Aquel hombre parecía haber encontrado su adicción a pesar de que en su mente todo se contradecía.

Su miembro estaba realmente duro porque en el fondo todo era tan deseable.

-Perfecto, ya es hora de que sigas follándotela.

Dijo Ányelik cruzando sus brazos. Alejandro dejó de lamer su vagina, antes de subir de nuevo, miró aquello que Karoe tenía entre sus piernas, acariciándolo suavemente sintiendo que lo estaba maltratando. Después volvió a entrar en ella una y otra vez.

-Cómo me gusta ver esto, tan inocentes los dos, no queríais hacerlo, pero a pesar de las circunstancias, hay demasiada química entre vosotros. Venga, más pasión, no te dejes ver como un hombre frío por tu condición, deja ver todo lo que puede dar, quiero que se lo hagas como si me lo hicieras a mí en un pasado.

Alejandro volvió a pensar que ella no era Ányelik, esa niña era una dulce alma que no merecía ser engañada con falso deseo, pero la verdad es que, en esos momentos a él le apetecía desearla de otra manera diferente, como ese hombre protector que siempre fue.
Alejandro sí deseaba a Karoe, no de la manera en la que deseaba a Ányelik, era un deseo diferente pero en sí lleno de cariño y quería que esa dulce niña se sintiera bien mientras se lo hacía, por eso mientras la penetraba, aún sabiendo que eran observados, intentó ignorar aquello para besar su boca mientras que ella estaba apresada bajo sus brazos de hombre. Karoe se sentía sorprendida al ver que él fue a lanzarse a hacer tal cosa, en sí, no le desagradaba, era como algo nuevo para ella, que ese hombre que la había protegido todo ese tiempo, fuera capaz de besarla de aquella manera. Quería olvidar en aquel momento todo lo malo, que estaban atrapados allí, que le estaba siendo infiel al chico que amaba, que Alejandro era como un padre para ella. Aquel hombre sentía lo mismo, sólo querían hacerse sentir bien el uno al otro para sobrevivir.
Karoe al fin tomó la confianza de rodear a Alejandro con sus brazos que resultó ser una sorpresa agradable para este que no dejaba de mirarla y volvió a besarla.
El pene de Alejandro era grande para ella pues no estaba acostumbrada a tener sexo pero, él había hecho que pudiera humedecerse lo suficiente como para poder deslizarse en su interior, aunque eso sí, siempre tratando de no lastimarla siendo brusco.
Karoe sólo deseaba pensar en el placer que aquel hombre la estaba proporcionando, no quería pensar en nada más. Él era apuesto, sabía hacer el amor, era educado y calmado. Daba la imagen de ser un hombre maduro y serio pero con educación. A Karoe realmente le gustaban ese tipo de hombres, además que su físico le parecía perfecto. No le importaba en lo absoluto que fuera tan pálido y frío, eso nunca le había incomodado porque sabía que su corazón era cálido, además que en sí se veía hermoso y misterioso a la par. Alejandro poco a poco aceleraba más sus movimientos en el interior de Karoe, no dejaba de besarla sin descanso y Ányelik estaba sorprendida por verlos disfrutar así. Aquel hombre se había dejado llevar y le estaba haciendo el amor a esa joven chica. Ahora ninguno de los dos parecía arrepentido y algo dentro de ella le hizo sentir incómoda.

-Creo que ya vi suficiente y fue divertido, me marcharé por ahora, terminad si es que os apetece.

Y Ányelik se marchó de la habitación dejándolos solos.

-Ya estamos solos Karoe pero, ¿quieres que me detenga?

Ella miró hacia un lado sonrojada, en verdad, quería que continuara haciéndole el amor, así que, todavía con sus brazos rodeando su cuello, lo miró y le hizo agachar su rostro para besarlo ella ahora.

-Quiero que lleguemos hasta el final. ¿No piensas mal de mí?

-Nunca lo haré Karoe, sé que las circunstancias nos han hecho ponernos así. Sólo que quiero que no te sientas mal después de esto pero en sí, deseo hacerte el amor en estos instantes.

-Entonces, junm, hazlo.

Ambos no se habían podido controlar. Se habían excitado tanto que perdieron un poco la cabeza y ahora querían disfrutar en la cama. Alejandro se tapó un poco hasta la espalda y allí la penetró moviendo esta vez sus caderas un poco en círculos, saliendo lentamente de ella pero entrando a más velocidad para pasar a darle un pequeño golpecito al llegar al fondo, besándola y más besándola, sintiendo como salpicaban sus fluidos al golpear el fondo de su cuerpo, apresando su miembro todo el tiempo. Ahora que no estaban siendo observados, acariciando con libertad sus cuerpos, Karoe suavemente con sus uñas las deslizaba por su espalda, a veces tomaba su piel con deseo, Alejandro cogía su cintura con una de sus manos, caricias en su brazo, apartando su largo cabello rubio de su cuello para besarla ahí, darle ligeros mordiscos, tomar su pecho, que lo amarrara con una de sus piernas, él tomaba esa pierna para juntarla más a él y llegar a lo más profundo de ella sin olvidarse del golpecito final que a esa chiquilla tanto le gustaba.
Karoe gemía ligeramente porque aún teniendo la libertad de hacer el amor con él, sabía que no estaban en su propia casa y seguían presos en aquel lugar. No querían ser oídos. Ella le pedía que la comiera el cuello, su boca, que le diera aún más fuerte, a más velocidad, a pesar de que la dolía un poco al ser su segunda penetración, le gustaba mucho ese dolor en lo más profundo.
A los pocos minutos no lo pudo resistir más llegando al orgasmo, su cuerpo temblando mientras que se había quedado fija en los ojos azules de Alejandro, con su boquita tomando y soltando aire y arañando ligeramente su hombro.
Después él se acercó a su cuello dejando sus colmillos allí clavados y, tomando su trasero elevándola un poco para darle con todas sus fuerzas y llegar hasta el final llenando toda su vagina de su cálido semen. Se quedó cerca de un minuto dentro de ella descansando y preguntándose qué acababa de hacer.
Cuando al fin pudo salir de su cuerpo, ella lo miró ahora estando muy roja y girándose en la cama llevando sus manitas a su boca. Alejandro tomó las mantas para arroparla y después ponerse tras de ella y rodearla por la cintura. Se veía tan frágil a su lado.

-Siento tanto habértelo hecho así, no me dejaron asearme y ya sabes que me gusta ir siempre limpio.

Karoe se giró en la cama para mirarlo a los ojos, su cabello ahora más sucio que antes, pegado a su rostro por el sudor, y llevando sus manitas a su cara para acariciarlo y apartarlo un poco.

-No te preocupes, no tenías otra opción, aunque, he de reconocer, que aún sin bañarte, sigues viéndote apuesto.

-Pero siento que es algo asqueroso estar así, estás tan pegada a mí, dejaste que me acercara, que te besara, ahora estamos muy juntos en la misma cama con las sábanas sucias, llenas de mis fluidos y sudor.

Y Karoe le sonrió.

-No importa Alejandro, no me diste asco en ningún momento, aunque no huelas como siempre a perfume, así sudado también atraes un montón.

Y ella se pegó a su pecho húmedo y este la rodeó como si fuera su propio padre protegiéndola. Poco después, la puerta se abrió y allí Ányelik apareció tomándolos a los dos envueltos en la manta. Ella no decía nada, simplemente aprovechó que no estaban ni Seldo ni Carolain para dejarlos en la calle abandonados. Parecía ser, que algo en ella había despertado, el verlos juntos en la cama, ¿qué sería?


Relato erótico, mi amada parca


La joven ángel Victoria despertaba más temprano de lo normal, dejando caer sus pies sobre el frío suelo de la habitación.

Estaba deseando encontrarse con aquel al que ella llamaba Nigga cariñosamente, o Abuelito Zellen.

Él era su cuidador desde que era una pequeña niña.

Fue abandonada por sus padres en una guerra y él la encontró cerca de la entrada de su casa.

Zellen no tuvo el valor de dejarla abandonada y se hizo cargo de ella.

Al final, el cariño que le cogió fue tanto, que hasta incluso se enamoró de esa pequeña niña pero ese era su mayor secreto.

¿Cómo decírselo? aparte de que él pensaba que ella lo veía como su abuelito, él era muy diferente a ese ángel en cuanto a aspecto.

Victoria era un angelito de alas anacaradas, cabello largo y negro y ojos amatista.

Zellen, era una parca, oscuro y siniestro mitad demonio.

A veces tomaba formas diferentes pero en todas daba miedo, aunque, Victoria era la única que no se asustaba al verlo.

La joven ángel llevaba un pequeño trajecito para dormir que Zellen le había comprado.

El pobre se sintió muy avergonzado el día en el que lo hizo, fue ella la que se encaprichó con aquel picardías y este tuvo que comprárselo, imaginándose en su mente el cómo le sentaría.

-¿Mi Nigga no está en casa?

Joo, y hoy era mi cumpleaños, ¿estará preparando mi regalo?

Exclamaba la joven pues hoy cumpliría los 18.

Lo buscó por toda la casa dando por hecho que no estaba, hasta llegar al baño y al ir a abrir, se llevó la gran sorpresa de ver a su querido abuelito, con todo aquello sujeto con su enorme mano negra haciendo que rápido se diera media vuelta y ella cerrara la puerta espantada.

-A, abuelito, ¿qué estabas haciendo?

Eso, era tan grande.

Se decía para sí misma aquella ángel asustada por el tamaño del miembro de aquel que era su cuidador.

Minutos después, ya en la mesa de la cocina tomando el desayuno, Zellen apareció con toda su cara de un tono rojo, siempre cambiaba el tono de su cuerpo por rojo cuando estaba nervioso.

-Siento mucho que hayas visto eso mi Victoria.

Pero, todos tenemos ciertas necesidades de vez en cuando.

-No pasa nada, lo comprendo.

Deja de ponerte rojo juju.

Dijo ella sonriéndole pero nerviosa al mismo tiempo.

Lo cierto es que esa ángel sentía amor también hacia su lindo Nigga.

-Por cierto mi Nigga.

Le decía muy cariñosa ella hacienda que Zellen se rindiera en todo momento, aunque se hacía el duro, no podía evitar morirse en dulzura cuando ella lo trataba así.

-Te preparé unas tortitas de las que te gustan juju.

Ah, y, no te habrás olvidado de que día es hoy.

Exclamaba ella poniéndose sus manitas tras su espalda nerviosa.

-Eso nunca, jamás me pienso olvidar del día en el que te conocí.

Y en ese momento, Victoria se sentó sobre él emocionada para darle un gran abrazo.

-Mi lindo Nigga, te adoro demasiado, sabía que lo recordarías.

Zellen comenzaba a sonrojarse de nuevo, aquella inocente muchacha estaba sentada sobre él, abrazándolo de esa forma y aún vestida con ese pequeño trajecito para dormir color blanco.

Miraba sus muslitos como viejo verde indecente deseando darle una buena palmada.

Su miembro que aparecía mágicamente cuando él lo deseaba estando excitado, sentía la necesidad de salir a la luz para tomar a su pequeña niña y darla lo que se merecía por tantos años de aguantarse las erecciones por el respeto que con mucho esfuerzo le tenía.

Zellen acariciaba su largo cabello como si se tratara de su linda mascotita, de su adorable y tierno juguetito personal con el que aún no había podido jugar por quererla de una manera desmesurada y verla como alguien demasiado importante como para usarla de tal manera.

Tantas veces que se había masturbado en secreto imaginando que al fin entraba dentro de su supuestamente inocente niña.

Las horas pasaron, ahora Victoria llevaba una pequeña minifalda de las que se compraba con la paga que su abuelito le daba todos los fines de semana.

Ella siempre adoraba que su lindo Nigga se fijara en ella, ahora que era una chica mayor, deseaba provocarlo, que mirara su bonito cuerpo, el cómo se había desarrollado con la edad.

-¿Mi abuelito pensará en mí?

Se decía ella imaginando que él podría estar algo tontorrón viéndola así vestida.

Además, en varias ocasiones se apoyaba en algún sitio con que a descansar para que su abuelito se fijara en su pequeño traserito muy buen puesto, eso hay que decirlo.

-Victoria por favor, no me pongas las cosas más difíciles, cómo quisiera tomarte ahora y hacerte el amor con ansias.

Se decía Zellen mirando aquella figura, sus largas piernas desnudas, el cómo su mini falda se amoldaba a su cuerpo de esa manera en la que dejaba a la imaginación muy poco para discurrir qué podría haber allí debajo.

El control de Zellen tarde o temprano llegaría a su límite.

Se resistía a imaginársela de las maneras más prohibidas porque su cuerpo podría cambiar a un tono rojizo en cualquier momento siendo así descubierto como un abuelito sucio y degenerado.

Llegaron al local en donde la joven Victoria había quedado con sus amigos todos ya adultos.

Zellen recordaba cuando ella los traía a casa tiempo atrás, cuando todos eran niños pequeños.

Kirayin ya era una mujer adulta muy atractiva además de trabajadora, Frikipulpo un muchachote lleno de energía que a veces le daba demasiado a los estudios sobrepasando sus límites.

Se sentía tranquilo observando cómo había crecido su pequeña niña, y aun siendo adulta, se preocupaba constantemente de ella.

En varias ocasiones, tipos mayores se la habían quedado mirando como depravados, Zellen entró en acción porque nadie más que él podía mirarla, menos mal que Victoria lo detuvo.

-Abuelito, ni siquiera me tocaron, no tienes por qué pegar a nadie.

-Es que, no lo puedo evitar, acaso no te diste cuenta en cómo te miraba ese tipejo.

Gruñía aquella parca, ya no sabía si por celos o por sobreprotección.

-No te preocupes mi Nigga, sé que estando con mis amigos y contigo ningún mal tipo será capaz de tocarme, venga, come un poco de tarta, si quieres, te la doy yo como cuando era niña.

-No, no, haría el ridículo delante de tus amigos.

Le respondía él nervioso, sabiendo que el ridículo era el último de sus problemas.

Tener a esa ángel sentada sobre él de nuevo, dándole esos mimos, podría ocasionar una desgracia.

Las horas pasaron, había sido una fiesta divertida comiendo pizzas y tarta, además Zellen le había regalado una caja nueva de colores, pintar y dibujar era algo que a Victoria le apasionaba.

Esa noche antes de que fuera la hora de dormir, ella estuvo dibujando a su querido abuelito.

Le puso unos calzoncillos la muy picarona, algo que ella adoraba, era picar a quien quería fingiendo inocencia o simplemente el querer divertirse.

-Victoria, se puede saber.

-Sería tan divertido verte con calzoncillos jiji.

Veeeenga, ríete un poco.

-Bueno bueno, creo que sí me quedarían bien los calzoncillos estos.

Anda, vamos a dormir que ya es muy tarde.

Exclama el abuelito parca cerrando sus ojos intentando pensar en otra cosa.

Que su pequeña ángel hiciera cosas así, le sacaba de sus cabales, a cada momento se preguntaba si ella se daba cuenta de la gravedad que aquello le provocaba, a punto de subirle la fiebre, se ponía demasiado contento cuando ella le dibujaba de manera algo picarona o cuando lo incluía en algún relato de los que ella escribía de vez en cuando.

Es como una necesidad en cada pulsación, necesidad de saber que ella lo pensaba, lo quería, que ella podría sentir lo mismo.

Que incluso lo veía de manera caliente.

Esa sentencia se incrementaba cuando ella le daba un besito en la mejilla antes de irse a su habitación.

-Victoria dios mío, deseo ser un vulgar en estos momentos.

Y pensándola como a todas horas con su ofuscación constante, allí tirado sobre su gran cama, del aliento de su boca, subía la cálida fiebre.

Sus ojos rojos abiertos mirando el techo como un morfinómano, deseando volver a sacar su porción oscura para darse placer.

Por otra parte, Victoria en su habitación se colocaba aquel pequeño camisón de tirantitos, color blanco y semi transparente que compró días atrás a escondidas de su querido abuelito. Lo tenía bien escondido detrás de un mueble dentro de una bolsa para evitar que él lo viera y le preguntara para qué era aquello.

-Jiji, voy a darle una sorpresa a mi lindo abuelito Nigga.

Esta vez no se colocó ropa interior pues pensaba que así él podría verla al fin como una mujer que era lo que deseaba.

-¿Qué pensará mi Nigga cuando toma mi ropita interior y la lava?

Se preguntaba ella tomando las braguitas que hacía nada se había quitado.

Ella no sabía que aquel al que llamaba abuelito, siempre mantenía con firmeza la compostura en momentos así, tener su ropa interior usada entre sus manos, le provocaba la llamada fiebre, le hacía sentirse el mayor pervertido del planeta y por eso con actitud fría simplemente hacía la colada.

Después de mirarse un poco más en el espejo el cómo le quedaba el pequeño camisón, miró la hora, las 11 y media.

La hora perfecta, y dirigiéndose a la habitación de Zellen, iba sonriendo con nerviosismo y muchos deseos de ver cómo reaccionaba él.

-¿Sucede algo Victoria?

Exclamó él incorporándose al sentir que abrían la puerta, saliendo de sus sucios pensamientos de sopetón.

Y al dar la luz, verla así vestida casi le da un paro cardíaco.

-Victoria, ¿qué haces así vestida?

-¿Te gusta abuelito?

Me lo puse para ti.

Zellen no sabía qué responder en aquellos momentos, si le decía que sí, quedaría como un inmundo puerco, pero si le decía que no, ella podría ponerse triste.

-Venda, di algo abuelito, ¿no te gusta?

Y allí ella aún nerviosa pero intentando disimularlo, se acercó a su cama poniéndose a su lado.

Rápidamente apagó la luz ocultándose bajo las mantas.

-Victoria, ¿qué estás tratando de hacer?

Logró al fin preguntar algo sin saber cómo salir bien parado de aquella situación tan comprometida.

La carita de aquella ángel se dejó ver asomándose un poco para dejar ver sus ojos nada más, de seguro se reía bajo las mantas.

-Naaada, solo quería un regalito aún más especial por parte de mi Nigga.

-¿Un regalito?

-Sí, uno más, por fa, métete bajo las mantas conmigo.

Zellen no tuvo más remedio que obedecer ya que no sabía cuáles eran las auténticas intenciones de su supuesta pequeña Victoria.

Allí bajo las mantas, ella se pegó a él dándole un gran abrazo.

-Tan lindo mi Nigga.

Y al poco casi sin que le diera tiempo a acostumbrase a aquel abrazo, ella salió de bajo las mantas colocándose sobre él.

-Cierra los ojos abuelito.

-Está bien.

Le respondió él con candidez, sin imaginarse lo que ella podría llegar a hacer.

Y así fue, como ella le dio un tierno beso en la boca pasar a reírse del apuro que le provocaba hacer eso.

-Victoria.

Dijo su nombre sintiendo que explotaría abriendo sus ojos y logrando ver a su Victoria sonriendo iluminada por la luz de la luna que entraba por la ventana.

-Abuelito, yo te quiero jiji.

¿Tú me quieres a mí?

Preguntaba con una vocecita de falsa inocencia colocándose ahora a su lado apoyada un poco sobre él.

-No te imaginas de qué manera te amo Victoria.

Logró decir de forma clara, serio, eso que siempre quiso decir y que en ese momento no había necesidad de vergüenzas, mucho menos de ponerse rojo.

Victoria volvió a esconderse haciendo gemiditos bajo las mantas.

Así se tiró por más de un minuto oculta, haciendo que Zellen se preguntara el por qué, ahora estando más bien tontorrón.

Llegó un momento en el que no se aguantó.

Tú me amas y yo a ti, entonces, no pierdas el tiempo como si fueras mi pequeña niña y compórtate como la mujer que deseas ser esta noche.

Y tomando aquel bulto que ella formaba estando bajo las mantas, las echó hacia atrás descubriendo que estaba hecha una bolita.

Zellen la tomó para ponerla bajo su cuerpo y darle un beso en la boca mientras que sujetaba sus manos con las de ella.

-Mi pequeña Victoria.

Zellen acariciaba la mejilla de su ángel y ella sonreía con apuro.

-Entonces, el abuelito entrará dentro de la pequeña Victoria.

Zellen dejó escapar una pequeña risa volviendo a acariciar su mejilla.

-El abuelito le va a dar a su niña lo que se merece.

Y ahí dejó ver todo su enorme miembro oscuro hacienda que ella se azarase agarrando un poco la suave sábana con su manita.

-Mi pequeña Victoria, quiero que esta noche recibas el mejor regalo de todos, que jamás lo olvides.

-A, abuelito.

Y ahí sintió como aquella porción apoteósica entraba en interior proporcionándole un fuerte dolor hasta llegar al fondo.

-Discúlpame por lastimarte mi Victoria, eso es lo último que deseo.

-No te preocupes mi Nigga, quiero que sigas.

Le respondía ella llevando una de sus manitas al rostro de aquella parca que comenzaba a deslizarse como buenamente podía por aquel pequeño espacio que su pequeña ángel le proporcionaba.

Poco a poco eso se iba humedeciendo dejando que Zellen pudiera descargar más fácilmente todos esos deseos reprimidos por tantos años.

Un ser con tantos miles de años a sus espaldas, haciéndole el amor a un ángel de apenas sólo 18 años recién cumplidos.

Escondiéndose bajo su imagen de ser protector, reteniendo sus mayores deseos imposibles de ignorar.

Cuando uno está enamorado, los pensamientos prohibidos hacen su aparición quieras o no.

Y eso es lo que esta parca había intentado retener por tanto tiempo, descargando siempre que podía en el cuarto de baño a escondidas.

Como realizara algo abolido.

Aquella ángel ahora se apresaba a él, como si tuviera que encadenarse de alguna forma a su cuerpo, recibiendo los mayores deseos de su abuelito.

¿Acaso era faltarle el respeto?

Esa nena que tenía que cuidar y proteger, la linda nena que lo había provocado y puesto cachondo tantas veces adrede.

Merecía su dulce castigo, como buen abuelito aplicando una corrección placentera.

No es justo tener que sufrir de erecciones constantes a causa de una cría calienta braguetas.

Aunque, lo que él tenía bien claro es que ella sólo era así para él.

Saber que ella te está provocando intencionadamente, que tu dulce niña ya no guarda tanta inocencia como imaginabas, que ella te ve con otros ojos y no quieres caer como un pecador resistiéndote.

Un azote en el trasero lo único que haría sería echarle más leña al fuego.

Castigarla era la mejor manera de enseñarle por lo que estabas sufriendo a causa de sus provocaciones.

-Abuelito, aaaah, mi abuelito Nigga, unmmm.

Cómo me gusta esto que me estás haciendo.

Y su abuelito no le daba ninguna respuesta verbal, la miraba fijamente mientras que le daba golpes en lo más profundo de su cuerpo.

En ocasiones este se acercaba más a ella para oler su cuello, lamerlo, morderlo.

-Victoria, victoria.

Al fin dejaba escapar alguna palabra por su garganta, la llamaba como si necesitara más y más de ella.

-¿Qué sucede mi Nigga?

Le contestaba ella tomando su rostro con sus dos manos.

Él la miraba ahora con una tierna expresión y ella le hizo bajar un poco para comenzar a besarlo dulcemente una y otra, y otra vez más.

Ahí Zellen logró calmar un poco su deseo concupiscente de sexo sintiendo todo el cariño que le tenía, el amor, su deseo de protección.

Las ganas de hacerle el amor apasionadamente sintiendo que eran uno al mismo tiempo, su deseo de ella y sólo ella.

Ahora acariciando su delgada pierna derecha, mientras seguía introduciendo su miembro en su interior, pasando largos minutos disfrutando como habían deseado y no imaginaron que la sensación sería así de maravillosa.

Esa noche quedaron agotados, durmiendo juntos como en un pasado.

A la mañana siguiente despertaron sobre las 11 para pasar a darse una gran ducha, después tomaron el desayuno juntos, dejando escapar alguna escena tierna ahora que habían logrado dejar ver sus verdaderos sentimientos.

viernes, 16 de febrero de 2018

Deseo tu ser

Encendiste mi corazón, lo llenaste de miles de colores.
Me hiciste saber qué era el amor, así como tirarse sobre una ladera de flores.
Quise volar tan alto que podría desafiar a las aves.
Me sentía lleno de una fuerza que jamás pensé tener.
Recuerdo cuando pude acariciar esas piernas suaves, con tus besos y caricias lograste mi corazón coser.

Y ahora me hundo y más me hundo, mi corazón sanado te espera de nuevo.
El amor jamás se alejó pero tú vives en un sueño.
Necesito tu presencia, te necesito de nuevo cerca.
Si no vuelves me sumiré en un profundo océano de soledad y sólo seré capaz de escapar el día en el que logres despertar para regresar.

Regresa y salva a mi tonto corazón, regresa y vuelve a darme todo ese calor, el calor de tu dulce alma, es tu dulce alma la que me llena de color.
Tu suave aroma, besarte y llenarme de tu sabor, tu esencia, tu piel y todo tu ser.

Mis sentimientos

Quiero cerrar mis ojos y ver todo de ti, y es que mi mente es tan hiperactiva, así no puedo seguir.
Concentrarme y ver lo que otros no pueden y los malos pensamientos no deben. No deben entrar en mí, pero es inevitable, necesito ser más fuerte y sí, todavía vuelvo a ser una torpe, empezar de nuevo a practicar.
Y perdona si a veces soy una borde, este mundo me hizo cambiar.

Y aún así me quieres, deseas actuar pero no puedes.
Sufres tanto al ver mi penoso día a día.
Y sé que es cuestión mía, porque en este lugar atrapada tú no puedes hacer nada.
Tu mirada quedó en mí atrapada, tu linda cara, esa que me quieres mostrar para hacerme sentir mejor.
A veces es inevitable verte llorar, fue una visión que se te escapó.
Pero el futuro está cerca, cada día, un nuevo momento y otro intento.

jueves, 15 de febrero de 2018

Canción para mi amor

Quiero verte dormido entre mis sábanas, verte protegido, despertar y besarte con ganas.
Preparar tu desayuno y desearte un gran día.
Y es que deseo tanto ser tu ángel guía.
Tu luz en las noches más cerradas y saber que soy lo que tú amas.

Todos los días pienso que estoy contigo, tras un duro día, caes a mis brazos rendido.
Pero estoy tan lejos cariño, y sé que tú sientes lo mismo.
Y con esos pensamientos yo me animo, le das a mi corazón ritmo.
Quiero que pase el tiempo para llegar a ti, y es que deseo ser la chica que te haga sonreír.

Quiero desaparecer

Existe un bosque oculto en una isla que siempre imagino.
Un lugar donde nadie puede entrar, así que no podríais estar conmigo.
Me duele alejarme de ti, pero quiero desvanecerme, estoy cansada de vivir así, de no encontrar un lugar donde esconderme.
Tantas miradas cada día, tanta maldad que me acosa.
Sólo soy una chica normal, no soy otra cosa.
Tengo mis fallos, no soy perfecta ni nadie ejemplar.

Sólo busco paz, ocultarme en ese bosque y no sufrir más.
A veces deseo desaparecer, que mi existencia se deba deshacer.
Volverme mil pedazos que nunca más se vuelvan a recomponer. Quiero desaparecer.

Ella os necesita

Ella luchaba por quien amaba, siempre que veía una injusticia actuaba.
Era como la luz en la noche, aquel ser que entre tus brazos te acoge.
Pero se fue lejos, a otro mundo, y su alma durmió dejando sacar lo peor a causa del dolor.

Y ahora le duelen sus pecados porque su alma al fin pudo sentir.
Y todo lo que ha luchado por sobrevivir, ha formado una coraza difícil de sacar, atrapada en una carcasa casi sin respirar.

Ella os necesita para poder despertar, para sanar sus heridas y volver a volar.
Porque no sabe vivir sola, sola sin poder amar, a quien tanto desea, los que la harán de nuevo soñar.

Todo por vosotros

Os rodearé con mis alas invisibles y os protegeré de todo mal.
Quiero estar de una vez en donde vosotros estáis para cuidaros y que nada malo os pueda pasar.
He nacido por vosotros, para veros felices y reíros sin parar.

Cuando no os conocía, en mí sólo había vacío.
Habitaba en un abismo oscuro y sombrío.
No tenía aspiraciones en la vida, vivía a la par que moría.
Ahora todo es diferente, lucho y sigo en pie por veros de una vez, cuidaros y amaros es mi prioridad, nunca nadie lo podrá cambiar.

Gracias por existir

Antes de saber de ti, vivía en una oscura habitación sin puerta ni ventanas.
Fue un día que mi vida se llenó de color cuando apareciste de la nada.
Pasé de estar parada a volar sin parar.
Corría y me sentía elevarme en el aire, descubrí lo que era amar.

Déjame hundirme en lo más profundo de tu alma.
Quiero acogerte en mis fríos brazos y tomarte sobre mi pecho con calma.
Sientes a mi corazón quebrar la soledad?
Rodeados de miles de trozos de cristal.
Pero estando tú junto a mí nada nos podrá dañar.
Y sobre este pedazo de hielo, tu alma va derritiéndolo poco a poco.
Ahora lleno de fulgor cada cosa que toco.
Mis frías manos recuperan la calidez que en tu mundo vivía en mí.
Y es que gracias a ti, es que yo puedo vivir.
Gracias por existir.

Canción para Fernando

Eres tan perfecto para mí, eres como mi bebida favorita, esa que me llena de energía.
Y es que te añoro tanto que necesito verte cada día.
Tu dulzura y aspecto inocente me hacen sonreír, y al recordar tu rostro ya sé a dónde debo ir.

Tengo que estar en donde tú siempre me esperas.
Tomar tu carita con mis dos manos y dejando ir horas pasajeras, el tiempo contigo se vuelve loco y es que quiero tocarte aunque sólo sea un poco.

Fernando, haces a mí corazón latir de nuevo, mi lindo Fer, estoy tan enamorada.

Necesito la libertad

Cadenas invisibles rodean unas finas alas de cristal.
Espinas brotan de tu boca cuando te quieres desahogar.
Cada vez que pisas el suelo, temes caer en alguna baldosa rota. Como una carrera de obstáculos, ¿sientes tu alma, la notas?
Está gritando desde lo más profundo de tu ser.
Sólo quiere hablar y más hablar, pero esas cadenas ahora te amarraron con más fuerza y no te puedes liberar.
Es por el miedo, miedo a quien te rodea y a quien en la distancia te escuchará.
Quedarte solo siendo el lunático de la sociedad.
Me quiero liberar, necesito la libertad, ven conmigo, tú me puedes ayudar.
No estás solo en este mundo, no te tienes que ocultar.

En la noche

Te buscaré en la noche, en la noche, en la noche.
Atrapado en la oscuridad, puedes ver una luz en el fondo, es donde yo te esperaré.
He viajado entre bosques de espinas sólo para encontrar la puerta en donde te encontraré.

Siempre volaré

Poder volar bajo un cielo azul, sentir la libertad.
Correr y elevarme en lo alto e ir a donde tú estás.
Volar muy alto y dejarse llevar, por la brisa que se siente, te rodea y te da esa fuerza.
Quiero que lo pienses, tú y yo podremos estar juntos, sólo sigue en pie, luchando, no decaeré, siempre volaré.

Me hiciste enamorarme

Hoy escuché tu risa, nunca jamás la pienso olvidar.
Hace mucho que no veo tu rostro, pero siempre en mi mente dibujado estás.
Recordar tus manos tocándome, sentir tu calidez.
Lo lindo que me pareces, te quiero tener.

Y es que, me hiciste enamorarme, perder la cabeza hasta volverme picarona sólo por ti.
Y ya, no paro de buscarte, te haces el chico malo pero sólo eres dulce para mí.

Me siento feliz de ver tu otra cara, tan tierna para mí, un poco de celos nunca son malos si son así.
Quiero ir a tu lado, comerte al fin.
Lalarala...

El cuento de nunca acabar

He sabido que en mi pasado sólo hubo traición.
Ser lo que soy, a veces detesto ser alguien especial para los demás.
Y ya no sé a dónde voy, vivo de llorar.
Cometiendo los mismos errores una y otra vez.
De nuevo aprendiendo a ser la yo real.

Y es que voy a desfallecer porque no puedo recordar.
Quisiera tener mis auténticos valores y reiniciar, saber de ellos y aprender a caminar, sin volver a tropezarme en la misma piedra, tantas veces hasta la eternidad, el cuento de nunca acabar.

Sé mi protector

Me haces sentir desprotegida, sentirme sola aunque estés a mi alrededor.
Ver que sólo me miras mientras me consumo en dolor.
Esa pared transparente que nos separa, quiero saber tus razones.
El porqué callas, ¿dónde quedaron nuestros corazones?
No quiero que me salves, no seré jamás una carga.
Pero viviendo en la ignorancia, nada más podía hacer.
Ver tus ojos, como ellos me abarcan y fingiendo que tú no sabes, me siento desfallecer.
Y es que en verdad, necesito tu calor, necesito tu atención, tú eres mi salvación aunque no lo quiera aceptar.
Sé mi protector iiieeh, te lo pido por favor iiieeh, mi alma lo está gritando iiieeh, aunque yo siempre diga no.

Buscándome

Buscándome en lo más profundo de mi ser, hace tiempo que perdí mi identidad.
Y es que aún me falta por saber cómo fui una vez en realidad.

Saber de mis errores en un mundo atrás, ya no hace falta olvidar.
Sentir de nuevo esa razón que me hizo poder actuar.

Nunca fui perfecta, pero siempre supe que estaba mal.
Saber arrepentirse y comprender qué es amar.
Luchar por quien te importa y saber perdonar.
No sólo es tu alma la que en este universo falló, nadie es perfecto, por favor recuérdalo.

No valgo nada sin tu amor

Viviendo en un mar de oscuridad, busco tu sombra pero no está. Esa ausencia de luz en mi alma, la vista me nublará.

Y es que no valgo nada sin tu amor, sin tu amor, sin tu amor.
Me estoy corrompiendo, por favor, por favor, por favor.
Tu presencia a mi alrededor, tu calor que me invade y me sana, y es que yo sin ti no valgo nada.

Ya todo se quebró, y en una jaula vive mi corazón. Te necesito, eres la llave de mi mundo interior.

Vuelve a mi vida, sosténme con fuerza y abraza a mi corazón.

Romper esa barrera

¿Cómo es que no puedo tenerte si nuestros corazones viven en conexión?
Y es que somos de mundos diferentes, pero eso no impidió que hubiera amor.
Y ahora vivo atrapada en un pozo sin salida, desde que nos separamos siento que no sé vivir la vida.
Quiero romper esa barrera que nos tiene separados, abrir mis alas quebradas e ir a tu lado.
Tocando al fin tu piel, es como si volviera a nacer.
De nuevo sentir mi alma hecha pedazos, que poco a poco se vuelve a recomponer.
Quiero romper la soledad, quebrar la realidad, volar a donde tú estás.

Ven a mi paraíso

Cierra los ojos en un mundo oscuro, sueña que existo en ese mismo lugar.
Dame la mano, vente conmigo, si tú lo crees, podremos volar.

Has vivido cientos de duros momentos, eres fuerte, no dejes de luchar.
Te han contado infinidad de cuentos, sólo escucha, tu corazón te guiará.

La espera de ese día, llegará el momento en el que se consumará.
Se abrirán las puertas de ese lugar donde te voy a esperar.

Te estuve esperando casi por milenios, perdida entre las oscuras nubes de soledad.
Te he estado soñando, te he estado amando, voy a ser yo la persona que te salvará.
Ven, ven, a mi paraíso, te quiero proteger.
Ven, ven, a mi paraíso, desgarrar tu soledad, hacerla correr.

I miss you

Cada día que pasa, tú invades mi mente.
Te busqué en mil galaxias hasta que pude dar contigo.
Amo lo que una vez fuiste, amo a la tú del presente.
Y es que por más que lo intento no olvido.
¿Cómo olvidar a quien me hacía respirar?
Es imposible y ahora que no estás, me siento sin aliento, y es que si digo que no puedo miento.
Porque una vida sin ti es una vida de vacío y lamentos.
Y es que te extraño, te extraño, yo te extraño.
No puedo seguir así, sintiéndome solo sin ti.
La noche se apoderó de mi alma, mi corazón inerte sólo quiere alas.
Alas para escapar de mi pecho y dejar de sentir tanto dolor intenso.
Y es que tú no estás, tú no estás, tú ya no estás, I miss you.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Quiero verte en mis sueños

Hoy he despertado soñando contigo,
He podido sentir todo ese cariño.
Quiero descubrir todo lo que sientes por mí.
¿Cuál es el límite de tu amor?, necesito soñarlo por favor.
Mirando por la ventana, el cielo está nublado, es un día triste, no estás a mi lado.
Amaba el color gris hasta que tuve necesidad de sentir felicidad.
Son momentos de soledad, cuando buscas la oscuridad, poco a poco te vas apagando, esa sensación que va allá por donde ando.
Pero mi yo real ama el brillo del sol, mi yo real, la que tú adorabas, todo lleno de color.
Y es que cuando amas de verdad, amas hasta sus peores momentos.
Sólo fallos que te marcan, para él se fueron como el viento.
Quiero verte en mis sueños, recordarte al despertar, haber visto a ese ser que te ama de verdad.
Mis oscuros sentimientos y mi forma de pensar, nada de eso logró influir en tu manera de sentir.
Ya no soy la de antes, pero tú sigues adelante, protegiéndome, amándome, nunca de mi lado te marcharás, por siempre tú estarás.

Ángel

Dibujo que amo