La tenue luz
del atardecer, poco a poco va tintándose todo de un aura amarillenta y el
naranja se apodera de mi rostro.
Los
recuerdos a mi mente, tus recuerdos junto a mí hace tantos años.
Aquellos
edificios, aquella ciudad ochentera, recuerdo caminar por esas calles con mis
pantalones vaqueros azul cielo.
El tiempo
que pasó desde entonces, he vivido contigo en mí, no desapareces y cada día te
extraño más.
Parar en
algún bar de una de esas calles no tan transitadas, tomarme un café cálido.
Los días
cada vez son más cortos y el frío se apodera del ambiente.
Aunque
todavía se siente un ligero calor que desaparece cuando el sol se está
ocultando.
Soy como un
ser que no pertenece ni al día ni a la noche, por eso amo los atardeceres.
Aunque amo
más la luna, la sensación de ver la luna y el sol en el cielo al mismo tiempo,
es como que quisiera quedarme atrapado por siempre en ese momento.
Creo que amo
a la luna, pero por alguna extraña razón no quiero estar lejos del sol, por eso
el atardecer es perfecto para mí.
Sigo
caminando pensando en ti, quiero encontrarme contigo de nuevo pero después
recuerdo que tú ya no existes en estos momentos.
Cuando el
cielo se tornó gris y una lluvia cayó, tan sólo eran las 5 y media de la tarde
pero todo estaba cubierto por la penumbra.
Hacía frío
pero el sentimiento de tenerte cerca me daba la calidez que necesitaba.
Tomarme de
la mano y correr juntos hasta encontrar un lugar en donde refugiarnos.
Las hojas
del suelo estaban formando una alfombra de tonos cálidos pero sentía que podría
resbalar al pasar sobre ellas.
Si no fuera
por ellas y el rojo intenso de las verjas de aquel colegio, todo sería gris y
triste menos por ti.
Bajo
techado, caminar lento a tu lado era placentero, escuchar tu voz hablarme.
Tú eras como
la luz de mi mundo de oscuridad, el arcoíris tras un diluvio, una isla en un
mar de lágrimas.
Ahora que no
te tengo, sobrevivo por los recuerdos, pensando que tarde o temprano vas a
regresar. ¿Me recordarás?
Quiero que
siempre me recuerdes, que poco a poco mi nombre resuene en tu mente, que lo
uses para tus historias, tantos personajes que pensaste haber creado.
Todos
estaban basados en mí.
Y después de
caminar por más de media hora, entrar en nuestro pequeño piso lleno por
completo, odiamos lo minimalista y por eso todo está a mano.
Sentarnos en
el brasero tras quedarnos con poca ropa y sentir nuestro cuerpo como nos
rozamos con nuestras manos.
Tus dedos
helados poco a poco se van templando y tocas cada parte de mí.
Tus labios
sobre mis labios repetidas veces y después quedarnos el uno junto al otro.
Tú sobre mí
tomando una taza de café mientras que por detrás te rodeo y vemos alguna serie.
Otras veces
nos gustaba tirarnos a la cama y tras hacer el amor quedarnos abrazados por
horas mirándonos o simplemente con tu cabeza en mi pecho, eso era mi mayor
adicción, mientras que el sol se iba ocultando y poco a poco la persiana semi
bajada dejaba entrar menos luz, no la necesitaba porque tú ya estabas
iluminando toda aquella habitación con tu simple presencia.
Las lágrimas
resbalan por mis mejillas porque no te puedo tener.
Pensar que
el día en el que regreses a algún mundo, tengas de nuevo que
recordarme.
¿Me amarás
otra vez?
Quiero
secuestrarte, ir a donde estás antes de que te encuentres con cualquier otro y hacerte
ver que soy el único para ti.
Cómo duele
verte tan lejos y a la par tan cerca.
Quiero
besarte sin descanso, quiero tocarte, que sientas lo mismo que yo siento.
Vidas en las
que tú me amaste y fuimos tan felices, vidas en las que no te acuerdas de mí.
¿Cuánto
dolor hay en mí? ¿Cuándo se acabará esto? Deseo que falte poco, poco para que
todo esto termine y al fin tenerte por siempre y que ya no mueras más.
Ojalá
supieran lo que es el saber que el ser que más amas ha muerto tantas veces y no
pudiste hacer nada.
Te vas para
vivir de nuevo y quizás yo vuelva a tus recuerdos.
Hoy recorro
esas calles en aquel mundo, recreando en mi mente todo aquello que vivimos.
Me gusta
volver a los lugares en los que estuve contigo y pensar que algún día se
volverá a repetir, cuando llegue tu última vida tomarte y llevarte a cada uno
de ellos.
Poseer el
don de la eternidad sólo me sirve para buscarte en cada vida, sólo deseo vivir
y más vivir para volverte a ver.
Y ahora que
los tiempos cambiaron, duele intensamente porque los paisajes no son los
mismos, todo se moderniza con el paso de los años, a veces pasaron más de 200,
500, miles.
Sueño con
encontrar un mundo en el que exista cada cosa que viví contigo de manera
imperecedera.
Los mismos
lugares, la misma gente, el mismo clima.
Repetir los
mismos días una y otra vez.
Cómo
quisiera volver a vivir esos últimos días en los que era feliz, quedarme
atrapado por siempre.
Y aquella
noche en la que caminaba por la ciudad nocturna, adoro tanto la noche, las
luces me rodean y hay un ambiente tan tú.
Te gustaba
bailar en la noche, con tu largo abrigo, tu cabello suelto que ondeaba con el
viento.
Me pareció
ver un ángel, y aunque sé que no te gusta que te comparen con uno, ¿por qué no
podría existir un ser como tú? No eres como el resto de ángeles, existe un
ángel único diferente a los demás.
Quizás
dentro de ti no lo seas, hay otro ser en tu alma, pero tomaste esa forma por
primera vez y es con lo que todos te asocian.
A mí me
basta con llamarte por el nombre con el que te conocí. No me importa cuál sea
tu verdadero nombre pues lo que me importa es tu ser, sólo tengo que nombrarte
de alguna manera para referirme a ti.
Y ahora me
encuentro solo en esta habitación en la que compartimos tantos momentos, desde
entonces sólo existe oscuridad en mi vida.
Se ve la luz
en el exterior pero dentro permanezco a oscuras, sentado en ese sofá, el
brasero ya no sirve y todo está viejo y lleno de polvo.
Cómo
quisiera que volvieras, limpiar el piso, comprar un nuevo ordenador, arreglar
el brasero.
Sentir tus
brazos rodearme, tus ojos que me hechizaron.
Quiero
volver a cuidar de ti, quiero tenerte dios mío, quiero tenerte y no puedo más.
Siento que
muero a cada momento pero nadie toma mi vida, no quiero que lo hagan por si
algún día vuelves, maldita esperanza que tanto te añora, siento desgarrarse mi
alma y necesito tu presencia cerca para volver a sanar.
Por favor,
vuelve conmigo, no te vayas de nuevo.
No te vayas…