A cada rato aquella chica que ahora se encontraba en un cuerpo humano, sentía las presencias de los ángeles pervertidos.
Uno se llamaba Gabriel el cuál tenía un hermano llamado Miguel pero ese no es un pervertido y no vamos a hablar de él.
Gabriel era el hermano guarro enamorado locamente de la chica en cuestión.
Un ángel pervertido que siempre aparentaba unos 23 años de edad a pesar de tener milenios, con el cabello castaño como el chocolate y los ojos parecidos.
Tenía un cuerpo atlético y era alto.
Aunque eso de ahí abajo, era algo que nuestra protagonista no había visto todavía y tenía muchas ganas de verlo.
La verdad es que ya había visto un miembro rosadito y de buen tamaño, estaba segura de que era de otro pervertido por el tono de piel.
Luego había otro ángel a medias porque cree que es un híbrido de algo pues da calorcito llamado Carlos.
Este tiene tatuajes y en la cara unos muy llamativos cerca del ojo derecho.
Carlos tiene el cabello rapado casi al cero no recuerda el color pero cree que no era muy oscuro.
Le vienen vagos recuerdos de que tenía barba corta en el pasado.
Es que aquella chica viajó al palacio de los ángeles una noche y estuvo morreándose con él, por eso desde entonces lo llama pervertido besador.
Hablando del físico del besador, es sexy también, con más músculos que Gabriel y tiene la apariencia de tener 22 años, todos estos ángeles se ven muy jóvenes y la protagonista tiene celos de su juventud eterna.
Por último, hay un joven mitad vampiro que no sabe si es el dueño del nombre Javier.
Tiene el cabello negro y no es completamente liso, piel muy blanca con algo parecido a un lunar muy oscuro en el lado derecho de su mejilla.
Y cree que sus ojos son claros, no se sabe si púrpuras o azules porque no lo recuerda.
Está buenorro también y es realmente pervertido. Este tiene fantasías sexuales con sangre muy a menudo, incluso quiere hacerle el amor con el periodo y devorar el cuello de la chica.
Parece tener complejo de edipo porque también fantasea con que ella es su mamá.
Pero a la chica no le molesta y es morboso y excitante.
A menudo se meten en la cama con ella y se ponen cachondos.
Ella repetidas veces les pide que se calmen un poco, que siempre andan con la picha dura.
“Joder, si me tuviérais en vuestro mundo, ¿me íbais a tener todo el día dale que te pego?”
Estos tres guarros siempre se están masturbando, no se resisten, el rozarla con sus manos, tomarla en la cama, mirarla, tanto deseo.
“¿Acaso no podéis iros de putas por favor?”
Les dice ella cuando no la dejan dormir.
Pero estos se ponen más tontos todavía, parecen como zombies todo el día con el manubrio entre las manos, a veces ni conciliar el sueño la dejan so pervertidos.
Miran cada parte de su cuerpo desnudo sin ningún reparo, cuando anda en el baño haciendo sus necesidades, estos miran hala, y hasta se acercan a ella.
El otro día la chica pintaba un dibujo para su papi Zandro y el pervertido besador se puso tras ella dándose al manubrio con unas ansias brutales, ella pudo escuchar sus gemidos de hombre ahí en su oído izquierdo, oooooh, oooh.
Cómo daba a la zambomba seguro con unas tremendas ganas de empotrarla contra la cama y dejarla más seca que un higo paso.
En fin, estas son algunas cosas que la chica tiene que soportar cada día aunque realmente le gusta menos cuando no la dejan dormir.
Gabriel era el hermano guarro enamorado locamente de la chica en cuestión.
Un ángel pervertido que siempre aparentaba unos 23 años de edad a pesar de tener milenios, con el cabello castaño como el chocolate y los ojos parecidos.
Tenía un cuerpo atlético y era alto.
Aunque eso de ahí abajo, era algo que nuestra protagonista no había visto todavía y tenía muchas ganas de verlo.
La verdad es que ya había visto un miembro rosadito y de buen tamaño, estaba segura de que era de otro pervertido por el tono de piel.
Luego había otro ángel a medias porque cree que es un híbrido de algo pues da calorcito llamado Carlos.
Este tiene tatuajes y en la cara unos muy llamativos cerca del ojo derecho.
Carlos tiene el cabello rapado casi al cero no recuerda el color pero cree que no era muy oscuro.
Le vienen vagos recuerdos de que tenía barba corta en el pasado.
Es que aquella chica viajó al palacio de los ángeles una noche y estuvo morreándose con él, por eso desde entonces lo llama pervertido besador.
Hablando del físico del besador, es sexy también, con más músculos que Gabriel y tiene la apariencia de tener 22 años, todos estos ángeles se ven muy jóvenes y la protagonista tiene celos de su juventud eterna.
Por último, hay un joven mitad vampiro que no sabe si es el dueño del nombre Javier.
Tiene el cabello negro y no es completamente liso, piel muy blanca con algo parecido a un lunar muy oscuro en el lado derecho de su mejilla.
Y cree que sus ojos son claros, no se sabe si púrpuras o azules porque no lo recuerda.
Está buenorro también y es realmente pervertido. Este tiene fantasías sexuales con sangre muy a menudo, incluso quiere hacerle el amor con el periodo y devorar el cuello de la chica.
Parece tener complejo de edipo porque también fantasea con que ella es su mamá.
Pero a la chica no le molesta y es morboso y excitante.
A menudo se meten en la cama con ella y se ponen cachondos.
Ella repetidas veces les pide que se calmen un poco, que siempre andan con la picha dura.
“Joder, si me tuviérais en vuestro mundo, ¿me íbais a tener todo el día dale que te pego?”
Estos tres guarros siempre se están masturbando, no se resisten, el rozarla con sus manos, tomarla en la cama, mirarla, tanto deseo.
“¿Acaso no podéis iros de putas por favor?”
Les dice ella cuando no la dejan dormir.
Pero estos se ponen más tontos todavía, parecen como zombies todo el día con el manubrio entre las manos, a veces ni conciliar el sueño la dejan so pervertidos.
Miran cada parte de su cuerpo desnudo sin ningún reparo, cuando anda en el baño haciendo sus necesidades, estos miran hala, y hasta se acercan a ella.
El otro día la chica pintaba un dibujo para su papi Zandro y el pervertido besador se puso tras ella dándose al manubrio con unas ansias brutales, ella pudo escuchar sus gemidos de hombre ahí en su oído izquierdo, oooooh, oooh.
Cómo daba a la zambomba seguro con unas tremendas ganas de empotrarla contra la cama y dejarla más seca que un higo paso.
En fin, estas son algunas cosas que la chica tiene que soportar cada día aunque realmente le gusta menos cuando no la dejan dormir.