¿Por qué me gustan los atardeceres?
Pues son algo maravilloso.
Me parecen tan fascinantes, cuando era pequeña y vivía en Garrucha no dejaba de observarlos.
Todos los veranos nos íbamos mis abuelos y yo allí a veranear, qué bien nos lo pasábamos en ese piso a la orilla del mar.
Miraba por el balcón constantemente cuando veía a la traíña partir.
Sobre el mar Mediterráneo, se veía un aura anaranjada a eso de las 8 o las 9 de la tarde, yo me quedaba embobada, y eso que mi color favorito es el turquesa no el naranja.
Me parecía todo precioso y me ponía a soñar, no paraba de pensar y pensar mis cosas…( infantiles, porque en aquella época tenía yo de 6 a 9 años)
Luego mi abuela y yo después de vestirnos (a mí me hacía ponerme vestidos de niñas pijas que adoraba) nos íbamos por el malecón paseando que estaba al lado del mar, y yo miraba todo el rato a mi derecha.
Casi todas las tardes nos íbamos de paseo por el malecón hasta llegar a los columpios para que yo jugase.
Y a veces nos Íbamos más lejos todavía, hasta el playazo, que ahí estaba la playa nudista.
Otras veces junto con mi abuelo, nos íbamos al bosque de las palmeras, por el recorrido te encontrabas con el estercolero, que a mi abuelo le gustaba rebuscar a ver si encontraba algo que valiese la pena.
Y también por el cementerio -u-” y la zona de los gitanos.
Y por muchas ruinas de castillos y cuadras de caballos muy antiguas.
Cuando llegábamos, yo me entretenía cazando saltamontes y metiéndolos en lo de los huevos kinder. Luego en casa los ponía en la chumbera de mi abuela.
Mi abuelo tenía escondido en un hueco de una muralla, una bolsa de dulces, donetes y cosas así que se había encontrado en el castillo de algunos que se lo habían dejado.
Como estaban sin caducar él se los comía, jeje, pero si un día se encontró una lata caducada de atún de 10 años en el estercolero.
Luego en casa se la comió, dijo que sabía muy rico, con su aceitito y todo. puajjj, qué asco.
Después de una hora o así sentados mirando el atardecer, aún siendo de día volvíamos, pero no por el mismo camino, si no bajando por un montón de piedras, en aquel entonces mis abuelos estaban muy ágiles.
Y por esa explanada había un árbol de granadas, mi abuela las recogía y luego en casa las hacía con leche y azúcar.
Y bajando y bajando, llegábamos a una carretera, que al cruzarla estaba el mar.
Otras veces cogíamos otro camino sin tener que bajar piedras, ése daba a una casita abandonada que al lado tenía un caminito que daba también a la playa, aún en el atardecer.
Bueno, estos son algunos de mis recuerdos de Garrucha y los atardeceres. También tengo buenos recuerdos de atardeceres en Talavera de la Reina, los que miraba por la ventana de la habitación de mi abuela y otros.
bueno, me voy despidiendo babys. ^3^
Pues son algo maravilloso.
Me parecen tan fascinantes, cuando era pequeña y vivía en Garrucha no dejaba de observarlos.
Todos los veranos nos íbamos mis abuelos y yo allí a veranear, qué bien nos lo pasábamos en ese piso a la orilla del mar.
Miraba por el balcón constantemente cuando veía a la traíña partir.
Sobre el mar Mediterráneo, se veía un aura anaranjada a eso de las 8 o las 9 de la tarde, yo me quedaba embobada, y eso que mi color favorito es el turquesa no el naranja.
Me parecía todo precioso y me ponía a soñar, no paraba de pensar y pensar mis cosas…( infantiles, porque en aquella época tenía yo de 6 a 9 años)
Luego mi abuela y yo después de vestirnos (a mí me hacía ponerme vestidos de niñas pijas que adoraba) nos íbamos por el malecón paseando que estaba al lado del mar, y yo miraba todo el rato a mi derecha.
Casi todas las tardes nos íbamos de paseo por el malecón hasta llegar a los columpios para que yo jugase.
Y a veces nos Íbamos más lejos todavía, hasta el playazo, que ahí estaba la playa nudista.
Otras veces junto con mi abuelo, nos íbamos al bosque de las palmeras, por el recorrido te encontrabas con el estercolero, que a mi abuelo le gustaba rebuscar a ver si encontraba algo que valiese la pena.
Y también por el cementerio -u-” y la zona de los gitanos.
Y por muchas ruinas de castillos y cuadras de caballos muy antiguas.
Cuando llegábamos, yo me entretenía cazando saltamontes y metiéndolos en lo de los huevos kinder. Luego en casa los ponía en la chumbera de mi abuela.
Mi abuelo tenía escondido en un hueco de una muralla, una bolsa de dulces, donetes y cosas así que se había encontrado en el castillo de algunos que se lo habían dejado.
Como estaban sin caducar él se los comía, jeje, pero si un día se encontró una lata caducada de atún de 10 años en el estercolero.
Luego en casa se la comió, dijo que sabía muy rico, con su aceitito y todo. puajjj, qué asco.
Después de una hora o así sentados mirando el atardecer, aún siendo de día volvíamos, pero no por el mismo camino, si no bajando por un montón de piedras, en aquel entonces mis abuelos estaban muy ágiles.
Y por esa explanada había un árbol de granadas, mi abuela las recogía y luego en casa las hacía con leche y azúcar.
Y bajando y bajando, llegábamos a una carretera, que al cruzarla estaba el mar.
Otras veces cogíamos otro camino sin tener que bajar piedras, ése daba a una casita abandonada que al lado tenía un caminito que daba también a la playa, aún en el atardecer.
Bueno, estos son algunos de mis recuerdos de Garrucha y los atardeceres. También tengo buenos recuerdos de atardeceres en Talavera de la Reina, los que miraba por la ventana de la habitación de mi abuela y otros.
bueno, me voy despidiendo babys. ^3^